lunes, 25 de junio de 2012

¡CUIDADO CON LOS ESPECTÁCULOS RELIGIOSOS AL DAR!!!!

(Nota de Carlos Roca del Equipo de Líderes de MCN)

Cuando se trata del camino de la fe, cuando el tema es la justicia y la meta alabar a Dios, tengamos cuidado de los espectáculos. O,  como Miqueas los dijo, caminemos humildemente con Dios. Jesús no dice a sus seguidores que dejen de destellar luz. Por el contrario, antes ha dicho: “Así alumbre vuestra luz”. Pero eso tiene que ver con el tipo de luz tan necesario  que da a otros,  esperanza y los atrae al Salvador de modo que glorifiquen al Padre que está en los cielos. Aquí nos advierte en contra del despliegue de nuestra devoción delante de otros para ser vistos por los hombres. La fe y el espectáculo son dos cosas que no van juntas.
Luego de haber expresado esa advertencia, Jesús la aplica a tres obras piadosas que generalmente son exhibidas por los escribas y los fariseos: dar (Mateo 6:2-4); orar (Mateo 6:5-15) y ayunar (Mateo 6:16-18). Consideraremos el primero de los temas.

Cuando Ofrendas.
“Cuando, pues des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, cómo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que se tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Mateo 6:2-4

En el primer siglo, dar limosna era considerado sinónimo de justicia. Los términos para ambas cosas tenían la misma raíz y quienes eran considerados verdaderamente justos eran aquellos que contribuían para las necesidades de otros. Pero Jesús dijo que hay una forma en que no se deben dar las limosnas (v 2“Cuando, pues des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti…,) y otra que es correcta (vs 3-4).Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que se tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público
Puede ayudarnos el saber que los fariseos tenían un pequeño ritual que cumplían cuando daban dinero a los pobres. Sea en las sinagogas o en las plazas, cuando iban al receptáculo de las ofrendas, eran precedidos por los trompeteros que literalmente hacían sonar una fuerte fanfarria.

Quizás los fariseos justificaban su acción diciendo que era para atraer la atención de los pobres y darles una nueva esperanza. Pero habría otros casos cuando uno de sus contemporáneos se presentó y denunció el motivo oculto, diciendo: “Amaban más la gloria de los hombres que la gloría de Dios” Juan 12:43.
El comentario de Carlos Spurgeon se ha hecho clásico: “Estar con un penique en la mano y una trompeta en la otra es gesto de la hipocresía”.

Esta última palabra, “hipocresía”, aunque se usa mucho, no se aprecia del todo si no se conoce su etimología. En griego clásico, el término Hypocrités primero se aplicó a un orador y luego a un actor. Figuradamente, la palabra era usada para referirse a cualquiera que actuaba como si todo el mundo fuera un escenario en el que había que representar un papel. El “hipócrita” ya no era el mismo sino que personalizaba a alguien que no era. Eso es perfectamente aceptable en la actuación teatral, donde en tiempos antiguos el actor usaba una máscara. Pero el problema con el hipócrita religioso es que él se ocupa deliberadamente de engañar a otros.    

Hasta aquí con el tema de cómo no dar.

 ¿Qué dice Jesús sobre cómo sí debemos hacerlo?
Si leemos correctamente sus instrucciones, encontramos tres líneas básicas a seguir:
·         Dar espontáneamente (no permitiendo que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha)
·         Dar secretamente (o sea en forma anónima)
             
·         Dar con un motivo puro, sabiendo que nuestro Padre Celestial nos recompensará. ¡Cuente con ello!

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