martes, 12 de abril de 2011

LA OBEDIENCIA

PASAJE BÍBLICO
Deuteronomio 11:13-15 13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, 14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.
Proverbios 12:15 “El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio”
.
OBJETIVOS • Reconocer la importancia de la obediencia en nuestra vida. • Identificar las razones por la cuales desobedecemos a Dios.
INTRODUCCIÓN
La obediencia es un factor muy importante en nuestra vida, y por medio de ella, podemos recibir muchas bendiciones y alcanzar la madurez espiritual. A veces, muchas personas encuentran obediencia como algo molesto; si este es su caso, debe preguntarse si en su corazón todavía hay orgullo e independencia de Dios. La persona que tiene orgullo es aquella que piensa: “yo puedo hacerlo solo”, “yo sé lo que hago”, “yo no tengo que preguntarle a nadie”, “yo estoy muy grande para que alguien me diga lo que debo hacer” y así sucesivamente.
¿QUÉ ES LA OBEDIENCIA?
Para entender mejor este concepto, debemos conocer el significado de obediencia y sumisión.
Obediencia: Es someterse a la autoridad por temor y para evitar consecuencias; es un acto externo.
Sumisión: Es ponerse bajo o la orden de una autoridad con una actitud interna de gozo. Es obedecer con deleite y no por evitar consecuencias, por lo tanto sumisión es algo interno. Como podemos ver, la obediencia y la sumisión van ligadas debido a que la mayoría de las veces, la obediencia es un buen comienzo para llegar a la sumisión. No obstante, debemos entender que la obediencia, es el resultado o la acción correspondiente de una persona que ha sido persuadida y convencida de que algo es verdad; por lo tanto, obediencia es también, un acto de fe. En muchas ocasiones, el Espíritu Santo, a través de alguien o de usted mismo, le persuade o le inquieta acerca de una verdad sobre un asunto o área específica, pero usted lo pasa por alto y decide no obedecer. Estas verdades pueden ser: la verdad acerca del diezmo y las ofrendas (la bendición que esto implica), la verdad acerca del perdón, de la mentira, del amor a nuestro hermano y de la familia (como padre, como esposo, como madre, como esposa).
Algunos aspectos importantes acerca de la obediencia.
• Cuando obedecemos a Dios, su bendición nos alcanza.
• La obediencia no es el resultado de algo que se impone a la fuerza, sino de la convicción que tenga la persona acerca de determinado asunto.
• La obediencia no sólo es un acto externo sino un asunto del corazón. El que obedece ama a Dios con todo su corazón.
• La obediencia a Dios debe ser un acto espontáneo y natural.
Conozcamos ahora dos grandes razones por las cuales desobedecemos a Dios.
• Porque no le amamos lo suficiente.
• Porque no estamos convencidos de aquello que Dios nos demanda.
Por ejemplo:
¿Por qué no oramos? Si la oración es la comunión con Dios, o ¿todavía no lo conocemos así?
¿Por qué nos airamos y pecamos? ¿Es que acaso no confiamos en la justicia de Dios?
¿Por qué dudamos? Si el que duda no recibe nada.
¿Por qué nos quejamos? Si la queja no le agrada a Dios.
¿Por qué no nos congregamos? Si Dios nos manda a que no dejemos de congregarnos.
¿Por qué no perdonamos? Si la falta de perdón desagrada a Dios.
“El Espíritu Santo nos convence y nos persuade para actuar y obedecer sus mandamientos, y amar a Dios con todo el corazón”. Si no le amo lo suficiente, estoy convencido de patrones negativos como los mencionados anteriormente; pues mi amor por Dios no es lo suficientemente fuerte como para ceder mi voluntad a Dios y obedecer. Al ser humano se le ha dado un libre albedrío; no para hacer lo que mejor le parezca, sino para obedecer a Dios motivado por el amor hacia Él. Nuestra obediencia radica en la fe y en el convencimiento que tenemos acerca de su Palabra; pues si no existen estos dos integrantes o tenemos escasez de los mismos, nos costará mucho ser obedientes.
La obediencia puede ser incondicional o condicional; veamos los siguientes ejemplos:
“Condicional” “Y les dijo: Venid en pos de mí, y yo os haré pescadores de hombres” Mateo 4:19
“Incondicional” “Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren sus muertos” Mateo 8:22
Todo lo que tenemos y somos, le pertenece a Dios. Por ejemplo, al vida, el gozo, los dones, los talentos, las cualidades y toda cosa material; pero aún así hay algo que no le pertenece a Él, y es nuestra voluntad. Y la obediencia es el acto de nuestra voluntad para actuar, hacer y vivir lo que Él ha dicho.
¿Cómo Dios mide el éxito de un creyente, de un ministerio y de un hijo o hija?
• No es por lo mucho que trabaje para Dios.
• No es por cuántas obras ha realizado (Dios no le ha mandado a hacer eso).
• No es por cuantos miembros tenga su ministerio.
• No es por cuantas iglesias ha edificado.
El éxito de un creyente se mide por el grado de obediencia a la Palabra de Dios. Es decir, el nivel de bendición en su vida va a ser determinado por el grado de su obediencia a Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario