martes, 27 de julio de 2010

LOS PELIGROS DE LA FALTA DE CONOCIMIENTO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

“Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará;”
“Y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable.”
“El hombre sabio es fuerte, Y de pujante vigor el hombre docto”.
“Porque con ingenio harás la guerra, Y en la multitud de consejeros está la victoria”.
“Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones?
El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras".
“Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar.
Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; si la hallares tendrás recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.” (Proverbios 24:3-6; 12-14)

La enseñanza, la educación, el conocimiento son temas frecuentes en las Sagradas Escrituras. Y la carencia de enseñanza presenta serios peligros que debemos evitar para que la iglesia no se perjudique.

Notemos por ejemplo que la falta de educación puede llevarnos a pecar. En el Antiguo Testamento tenemos la figura del pecado por yerro. Errar por la ignorancia, por el desconocimiento, por no tener la suficiente luz respecto a un tema. “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”. Dice Oseas 4:6, una vez más vemos que se puede pecar por falta de instrucción. Muchas personas bien intencionadas encaran proyectos, enseñan cosas, se preocupan para hacer y decir lo mejor, pero lamentablemente no lo pueden lograr, porque no les alcanza el conocimiento.

La falta de conocimiento lleva a otros a incorporar doctrinas extrañas. Enrolarse en posiciones extremas. En la actualidad abundan doctrinas equivocadas. Tal vez algunas con parte de verdad, pero que contienen errores disfrazados, o apenas perceptibles. Con mucha tristeza vemos líderes que caen en errores doctrinales, porque no saben discernir entre la sana doctrina y la que no la es.

La Educación permite a los líderes, obreros, encargados, conocer por ejemplo los postulados básicos de nuestra teología. Conocer principios hermenéuticos, los cuales ayudan en la interpretación de la Biblia.

A través de la enseñanza podemos ofrecer una buena apologética de nuestra fe. Todos en la iglesia deberían estar entrenados para defender su fe. Son tantas las filosofías que tratan de opacar el evangelio y poner en tela de juicio lo que creemos. Para fortalecer nuestra fe sería bueno dar clases de evidencias cristianas, y también exposiciones sencillas acerca de por qué creemos. Es un gran peligro cuando nuestra gente no está preparada para permanecer firme a los ataque filosóficos e ideológicos de hoy.

Cuando falta enseñanza las relaciones interpersonales son deplorables. Los hermanos carecen de madurez. La educación nos prepara para relacionarnos de mejor manera con nuestros semejantes. Los principios morales y éticos, las buenas costumbres, el trato amable y respetuoso, la amabilidad, la consideración del prójimo como superiores a nosotros mismos se aprende. Se incorporan a través de la educación. Es innegable que existen cambios rotundos en la vida de las personas que acuden al Señor Jesucristo, como único y suficiente salvador. Mucho se ha hablado de lo que significa una persona educada, que no pasa sencillamente por ser intelectual o saber mucho, sino por reunir precisamente junto al conocimiento los principios cristianos que nosotros conocemos.

La falta de enseñanza trae aparejado una debilidad espiritual que no deja crecer al creyente. La consolidación y conservación de frutos se debe a la labor docente que siempre es de ayuda al que todavía no ha crecido lo suficiente. Cuando las pruebas vienen y el cristiano es azotado por los avatares de la vida (que hasta es posible que se intensifiquen cuando llegue a Cristo) la firmeza y la fe tienen mucho que ver con cuanto haya aprendido la persona, podrá resistir con entereza si se le ha instruido en la palabra, caso contrario va a sucumbir.

Hermanos estamos en los tramos finales, ¡Cristo Viene! Y también soplaran vientos de falsas doctrinas y dudas que atacaran tu fe. Mantente bien fundamentado ¡No es hora de faltar a las reuniones, capacitarse para el tiempo viene es muy importante!

“Más se sufre más por ignorancia que por maldad”

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